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17 de noviembre de 2009

El Mundo del Sexo en Henry Miller

La mujer raras veces ríe, pero cuando lo hace es como un volcán. Cuando la mujer ríe, lo mejor que puede hacer el hombre es largarse al sótano refugio contra ciclones. Nada quedará en pie ante la carcajada vaginal, ni siquiera el hormigón armado. Cuando se le despierta la capacidad de reír, la mujer puede superar en risa a la hiena o al chacal o al gato montés. De vez en cuando se la oye en una reunión de linchadores. Significa que se ha quitado la tapa, que todo vale. Significa que va a salir de caza… y ten cuidado, no te vaya a cortar los cojones. Significa que, si se acerca la peste, ELLA llega primero, y con enormes correas te arrancarán la piel a tiras. Significa que se acostará no sólo con Tom, Dick y Harry, sino también con el Cólera, la Meningitis y la Lepra: significa que se tumbará en el altar como una yegua en celo y aceptará a todos los que se presenten incluido el Espíritu Santo. Significa que demolerá en una noche lo que el pobre hombre tardó, con su habilidad logarítmica, cinco mil, diez mil, veinte mil años en construir. Lo demolerá y se meará en ello, y nadie la detendrá, una vez que empiece a reír en serio.



Por la noche cuando contemplo la perilla de Boris reposando sobre la almohada, me pongo histérico. ¡Oh, Tania! ¿Dónde estarán ahora aquel cálido coño tuyo, aquellas gruesas y pesadas ligas, aquellos muslos suaves y turgentes? Tengo un hueso en la picha de quince centímetros. Voy a alisarte todas las arrugas del coño, Tania, hinchado de semen. Te voy a enviar a casa con tu Sylvester con dolor en el vientre y una matriz vuelta del revés. ¡Tu Sylvester! Sí, él sabe encender un fuego, pero yo sé inflamar un coño. Disparo dardos ardientes a tus entrañas, Tania, te pongo los ovarios incandescentes. ¿Está un poco celoso tu Sylvester ahora? Siente algo, ¿verdad? Siente los rastros de mi enorme picha. He dejado un poco más ancha las orillas. He alisado las arrugas. Después de mí, puedes recibir garañones, toros, carneros, ánades, san bernardos. Puedes embutirte el recto con sapos, murciélagos, lagartos. Puedes cagar arpegios, si te apetece, o templar una cítara a través de tu ombligo. Te estoy jodiendo, Tania, para que permanezcas jodida. Y si tienes miedo a que te jodan en público, te joderé en privado. Te arrancaré algunos pelos del coño y los pegaré a la barbilla de Boris. Te morderé el clítoris y escupiré dos monedas de un franco...




Henry Miller

Mi blog favorito de la semana es El Hombre Confuso

7 de noviembre de 2009

Miss Muerte

Me encanta este video, no puedo parar de verlo




Mi blog favorito de la semana va para Vivir en Tucson

5 de noviembre de 2009

Desire


Las emociones están en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo.

Eduard Punset

Mi blog favorito de la semana es Historias bajo arresto

22 de octubre de 2009

Alter Ego



¿Por qué pensar en ese instante que lo cambió todo? Fue una tontería. Todo vino de tu estúpida costumbre de fijarte demasiado en los gestos. Sólo fue un segundo y nadie se dio cuenta que todo había cambiado, ni tan siquiera él. Te lo aseguro, fue un pequeño eclipse que sólo se podía ver a través de tus ojos. Lo sé, lo sé, te invadió una enorme satisfacción por haber sido capaz de intuir y percibir el chasquido de los planetas. Pero reconoce que resulta un poco triste pensar que esos pequeños eclipses personales pasen desapercibidos para el protagonista. Resulta triste que pensaras que esa sonrisa era una de las cosas más especiales que habías visto desde hacía tiempo y él ni se diera cuenta. No se lo dijiste, claro, porque no sueles compartir ese tipo de pensamientos. Siempre te callas las cosas más importantes.

¿Y ahora qué puedes hacer con ese recuerdo? Aquel instante es una de esas cosas con las que no se sabe qué hacer pero algo te impide tirarlas, es como un pequeño trasto que lo guardas en un cajón de casa, escondido detrás de una acumulación de chismes inservibles de la misma categoría. Pueden pasar años sin que vuelvas a acordarte de ese trasto viejo, minúsculo y ahora ya sucio y pasado de moda, pero te resistes a deshacerte de él.

¿Y por qué pensar en ese instante precisamente ahora? No tiene sentido y es frustrante. Ni a ti te importa ya ni a él le llegó a importar nunca. Supongo que será porque para ti es una puerta ajustada, detrás de la cual oyes el ruido repetitivo de una gota al caer cloc… cloc… cloc… La repetición hace que te acostumbres y al final ni lo oyes, como el segundero de un reloj. Pero si un día te da por fijarte en el ruido te das cuenta que es odioso y se convierte en insoportable. Es lo que tiene, la normalidad suele propiciar toda clase de aberraciones. Y es que la repetición ha llevado a la costumbre, la costumbre a la ignorancia y la ignorancia se ha convertido en traición. ¿Y de dónde cae esa gota? Si son goteras del corazón que alguien aparte el cubo. Deja que se encharque o que la sangre se seque en el suelo, que venga alguien y la pise, o la limpie o lo que sea pero no la guardes en un cubo.

En fin, que no sé que decirte, sólo que no tiene sentido que te obsesiones por ese segundo que creo que se basó exclusivamente en el deseo. Aunque te entiendo, nosotras somos nuestros deseos. La mentira, la manera más fácil de satisfacerlos. Entremedias existe una maraña de confusión, dolor, olvido y amor propio herido de muerte. Supongo que es ése mi consejo: la mentira. Lo sé, vaya mierda de consejo. Y supongo que no tengo credibilidad diciéndote eso, más que nada porque siempre he predicado lo contrario. Pero, al fin y al cabo, ¿quién soy yo para darte consejos? La voz de la conciencia, me entra grima cuando sé que cargo con ese nombre. Soy sólo una construcción más de la razón humana ¿y hay algo más?


Mi blog favorito de esta semana es: Ebria y Perturbada

Philip Glass - Koyaanisqatsi.mp3

10 de octubre de 2009

.pim. pam. pum...d0s tiros |||||||||| un muert0

Si el deseo de comer hombre nos es profundamente extraño, no sucede lo mismo con el deseo de matar. No todos lo experimentamos, pero ¿quién se atrevería a pensar que no se mantiene entre la gente tan real, si no tan exigente, como el hambre sexual? La frecuencia, a través de la historia, de las matanzas inútiles nos hace sensible el hecho de que en todo hombre existe un matador posible. El deseo de matar se sitúa en relación con la prohibición de dar muerte del mismo modo que el deseo de una actividad sexual cualquiera se sitúa respecto del complejo de prohibiciones que la limita. La actividad sexual sólo está prohibida en determinados casos, y lo mismo sucede con el acto de dar muerte. Si bien la prohibición de dar muerte es más grave y más general que las prohibiciones sexuales, se limita igual que ellas a reducir la posibilidad de matar en determinadas situaciones.




Fotografías de Hans Bellmer

Web preferida de la semana: Pecado Adulto

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